Mi experiencia con la dieta cetogénica y el ayuno intermitente (parte 2)

Bueno bueno, ya han pasado unas semanas y continúo mi experiencia con la alimentación cetogénica y el ayuno intermitente (os aconsejo leer la primera parte en el anterior post, si todavía no lo habéis hecho)
La cosa está así: después de completar las 6 semanas que me había propuesto, me encontraba tan bien que decidí seguir un par más. Y podría haber seguido, aunque la verdad es que empezaba a echar de menos el poder comer algo más de fruta y otras hortalizas como boniato o zanahorias, por ejemplo. Así que ahora, poco a poco estoy reintroduciéndolas (no lo hago de golpe para que el cuerpo se vaya acostumbrando y evitar un posible efecto rebote), pero las legumbres y los cereales aún lo voy a retrasar un poco más (por el tema de cómo sospecho que afecta a mis digestiones)

Hoy voy a hablaros de los resultados, lo positivo y lo negativo que he encontrado hasta ahora y voy a tratar de responder algunas de las dudas y preguntas que me habéis hecho. Una de ellas es saber qué como exactamente, así que al final os pondré también un menú de ejemplo de un día.

🙂 Empezamos por los RESULTADOS

Primero, los resultados objetivos, los que se pueden medir:

  • Aunque no era lo que más me motivaba (pero no deja de ser un buen incentivo) he perdido los 5 kg de peso que me molestaban, sin embargo lo más importante para mí ha sido la disminución del porcentaje de grasa corporal, que ha bajado de 29% a 23% (tengo una báscula que lo mide por impedancia), y eso implica que gran parte del peso perdido es efectivamente grasa, principalmente abdominal, que era lo que en términos de salud me preocupaba. La pérdida de peso es muy rápida al principio, pero se debe a la eliminación de agua y reservas de glucógeno. Luego aunque el descenso va muy despacito, ves que lo que sí va bajando es porcentaje de grasa, y en volumen se empieza a notar bastante (lo que me decía primero el botón del vaquero y luego el resto del pantalón 😉 ) Y es bueno que sea así, significa que esa pérdida no es “ficticia” y no lo vas a recuperar a la primera de cambio.
    (Y aquí quiero insertar un pequeño spot publicitario: Compañeras perimenopáusicas… hay esperanza!)
  • Me gustaría tener también datos de analítica (colesterol, glucosa, etc…) pero para eso aún tendré que esperar al menos un par de semanas más.

Segundo, los resultados subjetivos. Para mí éstos han sido realmente la bomba.

  • Lo mejor, sin duda, ha sido el poder evitar el picoteo entre horas (por muy saludable que fuera lo que comía, solía ser a base de carbohidratos) y en cierta manera también, el no estar pensando en comida todo el tiempo, con lo cual he reequilibrado (o eso espero) mis buenos hábitos. Me explico, admito que muchas veces ese comer “de más” respondía a algo emocional y no sólo he sido capaz de detectarlo más fácilmente sino que realmente el estado metabólico me ha facilitado mucho mucho el evitarlo. Si tu cuerpo no está ansioso por la glucosa, porque no la necesita, ya que tiene otro combustible, es más difícil que te “pida” comer carbohidratos. Ser capaz de hacer sólo 3 comidas al día (o incluso a veces sólo 2 los días que he hecho ayuno intermitente) sin picoteos, habría sido absolutamente impensable para mí hace un par de meses.
  • Me he notado mucho más ligera, en el sentido de no estar hinchada o pesada en cuanto a mis digestiones, que han mejorado increíblemente (sin gases, sin pesadez, sin dolores) y más “desinflamada” en general.
  • Hambre? Hambre real, en general no, o muy pocas veces. Aunque eso no quita que haya tenido que hacer cierto trabajo emocional. Ponerte el chip mental correcto es imprescindible, y puedes dar por hecho que unas cuantas veces necesitarás algo de auto-coaching , pero si ayudas fisiológicamente al cuerpo eliminando la dependencia del azúcar y los carbohidratos rápidos consigues muchos puntos a favor para ganar la pelea con tu mente con la que, no nos vamos a engañar, hay que enfrentarse muchas veces.
  • Finalmente, hay otra cosa que me da un poco de miedo decir, porque cuando lo he comentado sólo he recibido reacciones de absoluto escepticismo (y lo comprendo) y es la mejoría espectacular de la tendinitis/bursitis que tenía en el hombro y que llevaba arrastrando desde hace casi año y medio. Había leído algún caso en que había ocurrido algo similar y la verdad, puede ser casualidad y realmente no tengo datos objetivos para justificar que la dieta (se supone que es antiinflamatoria) haya tenido algo que ver, así que no voy a insistir mucho (aunque de hecho, si fuese así, sólo por ésto ya merecería la pena 100%). Simplemente quiero comentarlo por si alguien me puede arrojar luz al respecto ¿Me podéis dar alguna información? ¿Habéis tenido o conocéis alguna experiencia similar?

🙁 En cuanto a lo NEGATIVO:

  • Lo que ya os comentaba en el anterior post, el estreñimiento. A pesar de tener unas digestiones excelentes y no sentirme pesada para nada, no he conseguido regularlo. Tengo entendido que el Psyllium va bien en estos casos, pero soy alérgica a él, así que no podía echar mano de eso. Con la cantidad de verdura y fibra que como, así como suplementos de magnesio, se me hace un poco incomprensible, pero así es. De todas formas, sé que es algo habitual en las dietas cetogénicas y estoy notando que al ir reintroduciendo más frutas y otros vegetales se está solucionando. Otro motivo para ir incorporar los alimentos que he restringido poco a poco, como os decía antes, ya que así puedo ver cómo responde mi cuerpo a cada uno.
  • Los primeros días posiblemente experimenté lo que llaman la “gripe ceto”, me encontraba muy cansada y tuve dolores de cabeza (que también pudieron deberse a la abstinencia de cafeína durante esa semana), pero como ya comenté en el anterior post, después de la gastroenteritis que tuve no sabría diferenciar muy bien qué era consecuencia de qué. Desde entonces no he vuelto a tener ni dolor de cabeza ni nada.
  • En cuanto a los niveles de energía desbordante que prometen… pues creo que no, no los he llegado a notar. También es verdad que tampoco he notado menos energía, lo dejamos en tablas de momento, porque además creo que aquí influyen más cosas. Y la claridad mental… sinceramente, no sabría decir, sólo que me he encontrado muy bien, sin más.

CONCLUSIONES

  • Una de las cosas que más me ha gustado es la simplicidad. Y además una simplicidad saciante. Me ha servido para darme cuenta de que no hay que complicarse tanto la vida en la cocina para comer nutritivamente. Con un mínimo de planificación y batchcooking he pasado muchas menos horas cocinando y he comido igual de bien (o mejor, en ocasiones). Tal vez este tipo de alimentación se haga un poco aburrida a veces, pero te obliga a ponerte las pilas para buscar la satisfacción también en otras áreas de la vida, no sólo en la comida. Si en tu día a día encuentras cosas con las que realmente disfrutas, que tu comida sea “aburrida” no importa tanto (siempre que te aporte todo lo que tu cuerpo necesita, claro). No digo que no se pueda disfrutar de la comida, ojo!, sino que no tiene que ser la única fuente de placer o de consuelo emocional. Me encanta comer y disfruto con cada comida, sea del tipo que sea, sobre todo si lo hago con mindfulness, pero tampoco hace falta poner siempre siempre un plato “superinstagram”.
  • También me ha servido para incorporar ciertas modificaciones que quiero seguir manteniendo, como reducir todo lo posible el consumo de ciertos carbohidratos de manera habitual, especialmente cereales con gluten, y hacer al menos 2-3 ayunos intermitentes a la semana (de éstos no he hablado mucho, haré un post aparte). Mi idea es seguir con una alimentación BASADA EN VEGETALES (lo que quiere decir que la mayor parte de mi menú, o de mi plato, son vegetales) y con COMIDA REAL (siempre que sea posible productos locales y/o ecológicos), con mis 3 comidas al día SIN picoteos intermedios, y hacer la cena lo más pronto posible para ampliar al máximo el ayuno nocturno. Con mucha verdura y fruta fresca, proteína de calidad (sin abusar) y grasas saludables. En definitiva, alimentos con gran densidad nutricional.
  • Por otro lado, a nivel personal ha sido un buen aprendizaje y un ejercicio de superación de creencias limitantes tipo “yo no soy capaz de hacer eso”, “nunca podré…” Pues la verdad es que ¡he podido! Y no sólo eso, es que incluso en el tema de los ayunos que me sentía totalmente incapaz, al final hasta los estoy disfrutando.

¿Volvería a hacerlo? Sí, sin duda. Y de hecho estoy segura de que haré un periodo de cetosis al menos una vez al año. No lo considero un detox, pero sí un reset que creo que me ha ido bastante bien. Sin embargo, tampoco lo veo como un tipo de alimentación para mantener indefinidamente y “foreverandever“, al menos para mí y en mis actuales circunstancias. Como ya dije, no deja de ser algo restrictiva, en el sentido de que, a pesar de que aseguras los nutrientes necesarios, dejas en el frutero (literalmente) muchos alimentos que creo que también pueden aportar beneficios (por ejemplo, ciertas frutas, hortalizas y legumbres). Y como he prometido antes aquí os dejo un

MENÚ DE UN DÍA DE EJEMPLO

  • Desayuno: 2 huevos (ecológicos) revueltos con ghee, con tomates cherry y espinacas y a veces un poco de queso de oveja o cabra. Café o té matcha.
  • Comida: “Pasta” de calabacín (o sea, calabacines espiralizados) con tofu marinado y aguacate, aliñado con aceite de oliva virgen extra y hierbas aromáticas. Una porción de chocolate negro 90% cacao.
  • Cena: Ensalada de hojas verdes, col lombarda y apio y sardinillas o bonito en aceite, aliñado con vinagre de manzana, AOVE y semillas de lino molidas.
  • A media mañana suelo tomarme un café americano o bien un matcha latte (dependiendo de lo que haya tomado en el desayuno), más que nada por hacer un descanso en el trabajo.
  • El día que hago ayuno intermitente (16/8) por la mañana me tomo algún café o té verde solos, o bien un bulletproof coffee o Matcha (añadiendo una cucharadita de ghee y otra de aceite de coco) y a lo largo de la mañana voy bebiendo agua o infusiones (obviamente sin azúcar, ni edulcorante)
  • Respondiendo a la pregunta de si tomo suplementos: magnesio, colágeno+ác. hialurónico, vitamina D, omega-3 y probióticos. Los que ya tomaba habitualmente.

Si queréis más menús no tenéis más que hacérmelo saber, y si habéis probado o tenéis intención de probar este tipo de alimentación, me encantaría que me contáseis vuestra experiencia o me preguntáseis vuestras dudas. Soy toda oídos! …Y es probable que aún haga una tercera parte.

AVISO IMPORTANTE: Tanto en este post como en el anterior hablo de MI EXPERIENCIA PERSONAL, pero eso no significa en ningún caso que pueda ser igual para todo el mundo, o sea que habrá gente a la que le vaya aún mejor y otra a la que le vaya peor o no le vaya en absoluto. Incluso a una misma persona en diferentes etapas de su vida. Porque todos somos distintos y no existen “dietas” ideales (entendiendo dieta como modo de alimentación) que se puedan generalizar. Si eres una persona sana y te llama la atención probar, estupendo; si no, te recomiendo que consultes a un profesional que te asesore.

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